Etiqueta Cruelty Free ¿es un reclamo necesario?

Ante todo, aclaremos qué es la cosmética cruelty free por si aún a estas alturas no lo tienes claro. Se trata de aquella que en ninguna de sus fases de creación del producto, ha recurrido a la experimentación en animales para comprobar su eficacia (si quieres investigar más sobre este tema, puedes leer el siguiente post dando CLICK AQUÍ).

Quizás nunca nos lo habíamos parado a pensar hasta hace poco cuando salió el caso del laboratorio Vivotecnia en Madrid o la campaña #saveralph. Con todo ello, se ha despertado nuestra humanidad y a plantear el dejar de usar marcas que realizan dichas atrocidades los animales para comprobar que eran cosméticos seguros y eficaces.

Los lobbies de la cosmética convencional siempre atacaran a los movimientos cruelty free poniéndolos entredicho y diciendo que se acogen a la ley europea que no permite testar en animales.

Vamos a ver lo que dice dicha ley y las excepciones que pueden presentarse. Ya que es mejor estar informada para ser más conscientes.

Desde 2013 en Europa, la directiva 2003/15/CE no permite la experimentación en animales ni para cosméticos ni para sus componentes por separado, así como tampoco se pueden comercializar cosméticos que hayan sido testados en animales en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, esta directiva contempla una serie de excepciones, las cuales podrán aplicarse hasta 2023, y otras se podrán aplicar indefinidamente.

Excepciones a la Directiva Europea sobre experimentación en animales

Si el producto cosmético contiene alguna sustancia de la categoría REACHE (Registro Europeo de Sustancias Químicas con posibles efectos tóxicos para la salud y el medio ambiente) no sólo está permitida su comercialización, sino que es obligatorio testarlo en animales.

Si una marca europea decide exportar sus cosméticos a un país donde el testado en animales es obligatorio tendrá que someterse a la ley del país de destino y hacer las pruebas de testeo, a pesar de estar prohibidas en Europa. Un ejemplo es China, aunque ha anunciado cambios en su legislación, no van a dejar de testar en animales de forma definitiva.

Es posible comercializar productos cosméticos que tengan ingredientes de otros ámbitos donde si está permitido testar en animales, como la biomedicina o la industria de la limpieza.

Se puede testar en animales si no hay un método alternativo aceptable. La ley establece que el sesteo en animales debe ser sustituido por otros métodos homologados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Pero la empresa puede alegar que son procesos muy caros o entrañan una dificultad considerable y que le sea concedido el permiso para poder seguir experimentando con animales.

Con todo ello, el afirmar que en Europa no se testa con animales, significa pasar por alto muchas excepciones, que seguramente ahora mismo se estén produciendo y que el caso de la empresa Vivotecnia en Madrid sólo sea la punta del iceberg. Según algunos cálculos se estima que sólo en España más de 60000 animales sufren al año la experimentación con dolor y en ocasiones la muerte.

¿Es posible hacer cosmética sin testar en animales?

La respuesta es sí. Existen infinidad de marcas cosméticas que usan métodos alternativos a los llamados "modelos animales", como las herramientas bioinformáticas, el uso de datos masivos, las pruebas in vitro o la investigación con voluntarios humanos.

Dentro de la comunidad científica existen voces que defienden que la experimentación animal carece de sentido, aunque en el pasado haya podido producir avances, ya que da poca fiabilidad por las diferencias interespecies.

Además, la experimentación animal no es el método más barato ni el más rápido, por lo que parece que se siguen practicando más por cuestión de hábitos que por considerarse una buena herramienta.

¿Cómo distingo un producto Cruelty Free de otro que no lo es?

No es un trabajo sencillo, ya que la legislación no obliga a la empresa a especificarlo. De hecho, hoy en día, no existe una ley que regule el uso del término cruelty free y ahí es donde nace el problema, que, al no estar regulado, recae en manos del consumidor la tarea de investigar qué es lo que está comprando.

El uso de la cosmética cruelty free, es la única alternativa posible para que se detengan esos ensayos con animales. No olvides que nuestro proyecto, intenta buscar esos productos y ponerlo al alcance de tu mano, por lo que si tienes alguna duda o necesitas asesoramiento estamos encantado de ayudarte.

Y tú ¿qué opinas de este tema? Estaremos encantados de leerte.


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