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Atado de hojas de salvia y romero, decorado con un pétalo de rosa, para purificar el ambiente limpiando las malas energías y vibraciones.

 

En esta ocasión la Salvia Blanca está acompañada por Ramitas de Romero, lo que añade a tu ceremonia propiedades al quemar sus hojas secas, lo que genera un clima vibracional positivo y estimulante que neutraliza las malas energías, es considerada una hierba sagrada.

 

Los atados pueden variar en tamaño y forma debido a que son 100% naturales.

 

Ventilar después de su uso. No inhalar el humo directamente.

 

Este atado es de 10 cm.

 

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1 PEDIDO = 1 ÁRBOL PLANTADO  ¿que significa?

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Este atado de salvia blanca y romero te proporciona las propiedades de ambas plantas. 

 

La salvia blanca


Es una planta medicinal y aromática reconocida: su nombre científico es Salvia apiana, del latín salvare - curar-. La mayor parte de sus propiedades se concentran en las hojas que absorben la energía del sol y producen una gran cantidad de aceites esenciales.


Los druidas celtas la utilizaban para incrementar su sabiduría y durante sus rituales de sanación y protección. Muchas culturas nativas de EEUU se sahumaban con la salvia para purificar cuerpo y espíritu.

 

El romero


De tan común que es olvidamos sus propiedades. Es una planta tonificante que activa las buenas vibraciones y limpia las malas energías. También se usa en rituales de protección para bendecir personas y lugares. Después de quemarlo genera un ambiente sano que desprende paz y bienestar.

 

Cómo usar el atado


El ritual de purificación es una práctica universal.


1. Necesitas un manojo de salvia desecada atado con algodón, una pluma o abanico y un cuenco para recoger la ceniza que sea resistente al calor, como una concha abalone.
2. Enciende una extremidad del atado, preferiblemente con una cerilla. Sopla para avivar el fuego y deja que se apague. ¡Cuidado con las chispas! Luego colócalo encima de la concha.
3. Sahumar: acerca el humo a las personas que participen en el ritual. Con la pluma, dirígelo a la cabeza, los brazos, las piernas, la espalda...
4. Limpieza: recorre el espacio a purificar con el cuenco, dispersando el humo con la pluma. Hazlo llegar donde tu intuición te guíe.


Recuerda que la intención es la base de cualquier sahumerio: si tu corazón es puro y tu anhelo noble, potenciarás sus efectos.

 

Ventilar después de su uso. No inhalar el humo directamente.

 

 Este atado es de 10 cm.